Dia 6: De Arenal a Monteverde parando en Río Celeste

A las 6 de la mañana pusimos rumbo a Monteverde, en este trayecto llevábamos a una chica americana que conocimos en el hotel, viajaba sola y al día siguiente se unía a un grupo que venía a Costa Rica a estudiar felinos en Santa Elena, nos venía de paso y le ahorrabamos un día de autobús.

 

Las carreteras de la zona son bastante malas, llenas de baches, tierra y grava, más subidas y bajadas constantes que serpentean entre las montañas, sin embargo a las 8:30 estábamos a la entrada de la ruta a pie que nos llevaba a Río Celeste. Además éramos el primer coche del parking, por lo que eso nos aseguraba toda la zona para nosotros.

En la cabaña de la entrada pagamos los 12$ (creo recordar) que costaba la entrada y el encargado nos dio un pequeño mapa esquemático de la caminata, tampoco había mucha pérdida, los caminos están bien señalizados y son de fácil acceso.

 

Volvemos a encontrarnos en un parque Nacional rodeados de naturaleza, el encanto de este lugar son las aguas celestes del río que discurre a nuestro lado y la gran catarata azulada que se encuentra protegida por la selvática arboleda

 

El color celeste de las aguas es un efecto óptico por el sedimento que aporta uno de los ríos, a base de aluminio y silicio, los puntos a destacar de esta ruta y que no puedes perderte son: la cascada, la Laguna azul, los borbollones y los teñideros.

 

Como anécdota a la altura de los borbollones nos cruzamos con un grupo de monos capuchino que estaban un poco agresivos; sobre los árboles que cruzaban el camino que debíamos de seguir, comenzaron a lanzarnos ramas y uno de ellos nos miraba en tono desafiante… no hubo motivo aparente para aquella escena.

 

En unas 3 horas hicimos el recorrido de ida y vuelta. Para continuar en coche otro par de horas hasta Santa Elena, que ya es considerado Monteverde.

Nuestra primera intención fue comer en el Tree House, un restaurante hotel que esta construido entorno a un árbol, de hecho una escalera va bordeando el tronco para subir al comedor, sin embargo al sentarnos y ver que al cambio, una pizza individual, costaba unos 20$, desistimos y cambiamos de establecimiento a la cercana pizzería I’m Hungry, donde con una de sus riquisimas pizzas gigantes comimos los 3 y a muy buen precio.

 

Ya era hora despedirse, debíamos seguir nuestro camino… dejamos a nuestra amiga en el hostel Tucan (muy buena pinta), donde aprovechamos para contratar el canopy con la compañia Extremo por 50$ cabeza.

 

En muchas guías recomiendan la empresa Aventura (Adventure), pero todo el mundo que nos encontramos, unos españoles que vimos en la pizzería y acaban de estar, nos recomendo Extremo, incluso la chica del hostel. Seguro que en las dos se pasa bien.

 

Llevábamos muchos kilómetros encima, sólo quería llegar a Los Pinos (nuestro hotel) y tirarme a la cama sin hacer nada. Todo lo que leímos sobre este hotel era positivo y cuando llegamos no nos defraudó, la verdad que nos cambió la cara de que todo aquello o fuera para nosotros.

Era una casita, delante de la cual aparcas el coche, tiene una entrada principal con un sofá a modo de salita y posteriormente la.habitación con cocina integrada y un baño. La cocina está totalmente equipada, microondas, hornillos de gas, hasta otros aparatos que no tengo ni en mi casa: tostadora de pan, olla eléctrica…

 

Aprovechamos el resto del día para visitar la propiedad, cómo muchos hoteles en Costa Rica, Los Pinos, tiene varias hectáreas para que los clientes se den una vuelta. Un huerto hidroponico, un mirador… y unos cuantos senderos, para perderse una hora recorriendolos tranquilamente.

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